[Publicado,21/11/2008,El Mercurio de Valparaíso]
Periodista: Rosa Zamora
Como una crisis grave o muy grave cuyos efectos ya se notan, que durará entre uno y dos años, afectará la calidad de vida, incrementará la cesantía y obligará a adoptar medidas domésticas restrictivas, percibe la coyuntura económica la mayoría de los jefes de hogar mayores de 30 años de los sectores medios y altos de la zona.
La región no es impermeable al duro trance por el que atraviesa la economía global luego de la debacle de los créditos hipotecarios sin respaldo que detonó en Estados Unidos y arrastró a los principales mercados bursátiles, para luego expandirse a los sectores productivos hasta el punto que los gigantes del primer mundo ya caen en recesión y el Fondo Monetario prevé que Estados Unidos enfrentará el próximo año el peor escenario desde 1945.
Así lo revela la primera investigación sobre percepción de la crisis que se realiza en la Quinta Región, que fue elaborada por el Centro de Estudios de Opinión DuocUC-Instituto de Seguridad del Trabajo, IST, y que El Mercurio de Valparaíso publica en exclusiva.
INFORMACIÓN Y CONCIENCIA
A la gran mayoría de los encuestados (81%) la situación le preocupa, lo que se traduce no sólo en que el 78% se declara entre medianamente y bien informado al respecto, sino además en que está en condiciones de compararla: el 61% cree que es más grave que la crisis asiática de fines de los 90.
Pero como no todo en la vida es en blanco y negro, también el 61% de los jefes de hogar que conforman la muestra piensa que el país está entre medianamente y bien preparado para aguantar la tormenta. Y se apronta para mojarse lo menos posible a nivel doméstico, aunque del dicho al hecho…
Por ejemplo, lo primero que hará el 55,5% de los encuestados será disminuir los gastos de consumo, pero sólo el 40.4% ya lo ha hecho. Los mismo vale para las intenciones de no endeudarse (44,5% versus 27,9%), ordenarse en la cuentas (10,6% versus 3,4%) o no usar tarjetas (9,5% versus 3,9%).
Las respuestas también dan cuenta de la alta valoración que los jefes de hogar otorgan a la salud, la educación, las fiestas navideñas y la alimentación, rubros que en ese mismo orden intentarán proteger de los recortes. En lugar de ellos, el vestuario (22%) y las vacaciones (21%) irían al sacrificio.
LAS DUDAS Y LAS DEUDAS
Aunque los niveles de endeudamiento declarados no se condicen con las cifras nacionales -sólo el 39,5% admite estar en esa situación-, es claro que la mayoría (95,7%) no piensa pedir nuevos créditos.
Si la necesidad fuera mucha, sólo un pequeño segmento por debajo del 5% solicitaría préstamo, pero en pesos (84,6%), porque todos huyen de la UF como del demonio: nadie (0%) se endeudaría en ese factor. Más aún, el 84,3% no compraría casa y el 71% no adquiriría ni renovaría auto.
Las cifras sorprenden bastante al economista, magíster y profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez, Marcos Gómez. “Que sólo un 40% esté endeudado en entidades financieras es bastante menor a la media nacional. Quizás no consideren el endeudamiento en casas comerciales y farmacias. Lo otro que parece bastante notable es el hecho de que un 95% no tiene interés de endeudarse, lo cual muestra que la crisis ha llegado para quedarse un buen tiempo”.
EL INTERIOR Y LA COSTA
Los datos del estudio DuocUC-IST deparan interesantes sorpresas en materia de percepción ciudadana, que en el caso de las comunas del interior es claramente más pesimista en algunas categorías.
Por ejemplo, el 46% de los encuestados de la costa piensa que el rubro más perjudicado será el inmobiliario, cosa que también cree, pero en menor medida (41%), la gente del interior. Ella sí opina que en segundo lugar se ubicará la agricultura (39,6%), sector que se lleva sólo el 13% de las menciones costeras. Es la muestra de tierra adentro la que mayormente se inclina por prever una emergencia más prolongada y por creer que ésta se traducirá principalmente en aumento de la cesantía.
EMPLEO Y BARRERA SICOLÓGICA
El alza en la cesantía es la primera consecuencia de la crisis que visualiza el 48,7% de los encuestados. Sin embargo, el 46,7% declara que no cree que afecte a “su” trabajo y el 82,8% asegura que no teme perder el empleo.
Lo que a primera vista puede interpretarse como una evidente inconsistencia, también es explicable como una fuerte resistencia a admitir que se corre el riesgo, ya que según uno de los últimos sondeos nacionales efectuado este mes por Trabajando.com entre más de 3.500 personas, el 69,2% de los chilenos sí teme perder la “pega”.
En medio de tanta penuria y ad portas de la Teletón, sería esperable que aflorara la proverbial solidaridad chilena para hacer la situación más llevadera. No. La verdad es que sólo el 12.3% ha pensado en la posibilidad de compartir el auto, casi el mismo porcentaje estaría dispuesto a participar en un “comprando juntos” para abaratar costos, apenas el 4,7% colaboraría con los más afectados y el 62,9% no ha pensado aplicar o participar en ninguna medida solidaria.
Desafíos de los sectores más afectados
La construcción y la agricultura
Dirigentes empresariales comentan resultados del estudio sobre percepción regional de la crisis.
Reveladora en muchos aspectos y consistente con la realidad, como en la percepción de que los sectores más golpeados serán la actividad inmobiliaria y la agricultura, resultó la investigación DuocUC-Instituto de Seguridad del Trabajo (IST).
“Me parece muy válida porque los países consumidores de nuestros productos de exportación están cayendo”, expresa Santiago Matta, presidente de la Asociación de Agricultores de Quillota. “Eso significa menor demanda, más bajos precios y dificultades para vender”, situación que ya se percibe en el mercado de la palta, pues el consumo estadounidense cayó de 21 a 16 millones de libras semanales.
El dirigente empresarial piensa que esa es una razón por la cual la gente de las comunas del interior se muestra más pesimista que los encuestados de la costa, cuya economía se sustenta más en los servicios y en el turismo, que mantiene un flujo constante por su cercanía con el punto de origen del grueso de sus visitantes.
No obstante, difiere en la percepción sobre cuánto durará la crisis, ya que los productores agrícolas tienden a pensar que no se extenderá más allá de un año, “que estamos en el punto más bajo y que después la actividad va a repuntar”.
MANTENER EL OPTIMISMO
El presidente regional de la Cámara Chilena de la Construcción, Vicente Martínez, comenta que a pesar de las dificultades que experimenta el sector inmobiliario, “tanto a nivel regional como nacional la construcción ha mantenido un buen nivel de la actividad en proyectos de retail y de infraestructura, como las termoeléctricas en el interior, por lo que se mantiene la creación de puestos de trabajo”.
El empresario coincide con la tendencia de la muestra en el sentido de que “estamos inmensamente mejor preparados para enfrentar esta crisis”, pues “si bien hay problemas, no es menos cierto que tenemos un país serio, autoridades competentes, un sistema financiero sólido, un empresariado moderno y responsable y una comunidad informada”, lo que lo lleva a pensar que “saldremos fortalecidos y antes de lo esperado si somos optimistas”.
Cree que el Gobierno ha adoptado medidas sectoriales reactivadoras correctas por su efecto multiplicador en la economía, como aumentar la cobertura de los subsidios habitacionales hasta 200 UF, ampliar el mercado de la vivienda subsidiada, elevar la cobertura del seguro de remate e inyectar recursos al BancoEstado para que flexibilice sus exigencias para los créditos hipotecarios.
Sí le parece importante que se implementen otras dos medidas propuestas por la Cámara: permitir que los dividendos por compras de viviendas nuevas DFL2 puedan ser deducidos de la base imponible del impuesto a la Renta y postergar la rebaja del IVA a las constructoras, que aumentará los precios de las viviendas.
Como una crisis grave o muy grave cuyos efectos ya se notan, que durará entre uno y dos años, afectará la calidad de vida, incrementará la cesantía y obligará a adoptar medidas domésticas restrictivas, percibe la coyuntura económica la mayoría de los jefes de hogar mayores de 30 años de los sectores medios y altos de la zona.
La región no es impermeable al duro trance por el que atraviesa la economía global luego de la debacle de los créditos hipotecarios sin respaldo que detonó en Estados Unidos y arrastró a los principales mercados bursátiles, para luego expandirse a los sectores productivos hasta el punto que los gigantes del primer mundo ya caen en recesión y el Fondo Monetario prevé que Estados Unidos enfrentará el próximo año el peor escenario desde 1945.
Así lo revela la primera investigación sobre percepción de la crisis que se realiza en la Quinta Región, que fue elaborada por el Centro de Estudios de Opinión DuocUC-Instituto de Seguridad del Trabajo, IST, y que El Mercurio de Valparaíso publica en exclusiva.
INFORMACIÓN Y CONCIENCIA
A la gran mayoría de los encuestados (81%) la situación le preocupa, lo que se traduce no sólo en que el 78% se declara entre medianamente y bien informado al respecto, sino además en que está en condiciones de compararla: el 61% cree que es más grave que la crisis asiática de fines de los 90.
Pero como no todo en la vida es en blanco y negro, también el 61% de los jefes de hogar que conforman la muestra piensa que el país está entre medianamente y bien preparado para aguantar la tormenta. Y se apronta para mojarse lo menos posible a nivel doméstico, aunque del dicho al hecho…
Por ejemplo, lo primero que hará el 55,5% de los encuestados será disminuir los gastos de consumo, pero sólo el 40.4% ya lo ha hecho. Los mismo vale para las intenciones de no endeudarse (44,5% versus 27,9%), ordenarse en la cuentas (10,6% versus 3,4%) o no usar tarjetas (9,5% versus 3,9%).
Las respuestas también dan cuenta de la alta valoración que los jefes de hogar otorgan a la salud, la educación, las fiestas navideñas y la alimentación, rubros que en ese mismo orden intentarán proteger de los recortes. En lugar de ellos, el vestuario (22%) y las vacaciones (21%) irían al sacrificio.
LAS DUDAS Y LAS DEUDAS
Aunque los niveles de endeudamiento declarados no se condicen con las cifras nacionales -sólo el 39,5% admite estar en esa situación-, es claro que la mayoría (95,7%) no piensa pedir nuevos créditos.
Si la necesidad fuera mucha, sólo un pequeño segmento por debajo del 5% solicitaría préstamo, pero en pesos (84,6%), porque todos huyen de la UF como del demonio: nadie (0%) se endeudaría en ese factor. Más aún, el 84,3% no compraría casa y el 71% no adquiriría ni renovaría auto.
Las cifras sorprenden bastante al economista, magíster y profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez, Marcos Gómez. “Que sólo un 40% esté endeudado en entidades financieras es bastante menor a la media nacional. Quizás no consideren el endeudamiento en casas comerciales y farmacias. Lo otro que parece bastante notable es el hecho de que un 95% no tiene interés de endeudarse, lo cual muestra que la crisis ha llegado para quedarse un buen tiempo”.
EL INTERIOR Y LA COSTA
Los datos del estudio DuocUC-IST deparan interesantes sorpresas en materia de percepción ciudadana, que en el caso de las comunas del interior es claramente más pesimista en algunas categorías.
Por ejemplo, el 46% de los encuestados de la costa piensa que el rubro más perjudicado será el inmobiliario, cosa que también cree, pero en menor medida (41%), la gente del interior. Ella sí opina que en segundo lugar se ubicará la agricultura (39,6%), sector que se lleva sólo el 13% de las menciones costeras. Es la muestra de tierra adentro la que mayormente se inclina por prever una emergencia más prolongada y por creer que ésta se traducirá principalmente en aumento de la cesantía.
EMPLEO Y BARRERA SICOLÓGICA
El alza en la cesantía es la primera consecuencia de la crisis que visualiza el 48,7% de los encuestados. Sin embargo, el 46,7% declara que no cree que afecte a “su” trabajo y el 82,8% asegura que no teme perder el empleo.
Lo que a primera vista puede interpretarse como una evidente inconsistencia, también es explicable como una fuerte resistencia a admitir que se corre el riesgo, ya que según uno de los últimos sondeos nacionales efectuado este mes por Trabajando.com entre más de 3.500 personas, el 69,2% de los chilenos sí teme perder la “pega”.
En medio de tanta penuria y ad portas de la Teletón, sería esperable que aflorara la proverbial solidaridad chilena para hacer la situación más llevadera. No. La verdad es que sólo el 12.3% ha pensado en la posibilidad de compartir el auto, casi el mismo porcentaje estaría dispuesto a participar en un “comprando juntos” para abaratar costos, apenas el 4,7% colaboraría con los más afectados y el 62,9% no ha pensado aplicar o participar en ninguna medida solidaria.
Desafíos de los sectores más afectados
La construcción y la agricultura
Dirigentes empresariales comentan resultados del estudio sobre percepción regional de la crisis.
Reveladora en muchos aspectos y consistente con la realidad, como en la percepción de que los sectores más golpeados serán la actividad inmobiliaria y la agricultura, resultó la investigación DuocUC-Instituto de Seguridad del Trabajo (IST).
“Me parece muy válida porque los países consumidores de nuestros productos de exportación están cayendo”, expresa Santiago Matta, presidente de la Asociación de Agricultores de Quillota. “Eso significa menor demanda, más bajos precios y dificultades para vender”, situación que ya se percibe en el mercado de la palta, pues el consumo estadounidense cayó de 21 a 16 millones de libras semanales.
El dirigente empresarial piensa que esa es una razón por la cual la gente de las comunas del interior se muestra más pesimista que los encuestados de la costa, cuya economía se sustenta más en los servicios y en el turismo, que mantiene un flujo constante por su cercanía con el punto de origen del grueso de sus visitantes.
No obstante, difiere en la percepción sobre cuánto durará la crisis, ya que los productores agrícolas tienden a pensar que no se extenderá más allá de un año, “que estamos en el punto más bajo y que después la actividad va a repuntar”.
MANTENER EL OPTIMISMO
El presidente regional de la Cámara Chilena de la Construcción, Vicente Martínez, comenta que a pesar de las dificultades que experimenta el sector inmobiliario, “tanto a nivel regional como nacional la construcción ha mantenido un buen nivel de la actividad en proyectos de retail y de infraestructura, como las termoeléctricas en el interior, por lo que se mantiene la creación de puestos de trabajo”.
El empresario coincide con la tendencia de la muestra en el sentido de que “estamos inmensamente mejor preparados para enfrentar esta crisis”, pues “si bien hay problemas, no es menos cierto que tenemos un país serio, autoridades competentes, un sistema financiero sólido, un empresariado moderno y responsable y una comunidad informada”, lo que lo lleva a pensar que “saldremos fortalecidos y antes de lo esperado si somos optimistas”.
Cree que el Gobierno ha adoptado medidas sectoriales reactivadoras correctas por su efecto multiplicador en la economía, como aumentar la cobertura de los subsidios habitacionales hasta 200 UF, ampliar el mercado de la vivienda subsidiada, elevar la cobertura del seguro de remate e inyectar recursos al BancoEstado para que flexibilice sus exigencias para los créditos hipotecarios.
Sí le parece importante que se implementen otras dos medidas propuestas por la Cámara: permitir que los dividendos por compras de viviendas nuevas DFL2 puedan ser deducidos de la base imponible del impuesto a la Renta y postergar la rebaja del IVA a las constructoras, que aumentará los precios de las viviendas.

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