Periodista: Katia Hald
No sólo el bolsillo de los consumidores se resiente con la inflación, sino que el de los deudores o de quienes piensan adquirir un préstamo, luego que esta semana el Banco Central (BC) decidiera elevar la tasa rectora de 6,75% a 7,25% en su última reunión de política monetaria.
Aunque el mercado esperaba esta decisión por parte de la autoridad como una forma de controlar la creciente alza de precios de bienes y servicios, uno de sus primeros efectos en la economía será el aumento de las tasas de interés de corto plazo de los créditos de consumo y automotrices, entre otros.
En opinión del economista y académico de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), Marcos Gómez, esto desincentivará el consumo e inversión privada en los próximos meses, al tiempo que producirá un leve aumento de la tasas de interés de más largo plazo, de los créditos hipotecarios, si bien sustantivamente más altos que a inicios de la década.
Héctor Gutiérrez, economista y académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB), explica que la contracción moderada en los créditos de consumo afectaría las compras de bienes durables como productos para el hogar, viajes, viviendas y automóviles nuevos. En tanto que otro efecto se producirá en los endeudados a tasa variable, que incluye las compras con tarjeta de crédito. “Muchos sentirán que sus ingresos no han aumentado y que sus gastos sí: un desagradable apretón de cinturón o dientes, como quiera llamarse”, dice.
Es así que René Sanjinés, docente de la misma casa de estudios, advierte que aunque las tasas de interés están más altas, sigue siendo conveniente consolidar todas las deudas en una sola a través de un crédito de consumo, para refinanciar a un plazo mayor y acceder a un interés menor.
Ahora, si por fuerza mayor hay que solicitar un préstamo, sugiere que quienes tienen sueldos bajos y un perfil de riesgo pueden optar a financieras y bancos nichos, como los de las casas comerciales, pese a que sus condiciones son menos favorables. Si se tiene la posibilidad de elegir, lo mejor es cotizar en los bancos y buscar la tasa de interés más conveniente.
GASTO PÚBLICO
No hay que olvidar, según Gómez, que una tasa de política monetaria en torno a 7% es contractiva y de emergencia. Recuerda que desde el año 2000 se ha situado en torno a 4% y desde 1995, en torno a 5,5% en el país, por lo que comparando estas cifras, la economía chilena está pagando un alto costo en tasa de interés, producto de la incapacidad del Banco Central en reconocer el nuevo entorno inflacionario.
Tal como lo destacan distintos expertos, afirma que lo más importante es que se producirá un freno a la actividad económica y un freno al crecimiento del PIB, cuya variación para este año estará en torno al 4%.
“Pero este freno se justifica en la medida que la inflación no puede estar descontrolada, pues el instituto emisor debe recuperar credibilidad y situar los valores efectivos de la inflación en el rango meta y los niveles de expectativas en torno a la meta operacional”, enfatiza el académico.
En opinión de Gutiérrez, “ahora las miradas se trasladan a Hacienda para ver si finalmente colaborará con un reajuste en el gasto público moderado, al control de la inflación.
Aunque el mercado esperaba esta decisión por parte de la autoridad como una forma de controlar la creciente alza de precios de bienes y servicios, uno de sus primeros efectos en la economía será el aumento de las tasas de interés de corto plazo de los créditos de consumo y automotrices, entre otros.
En opinión del economista y académico de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), Marcos Gómez, esto desincentivará el consumo e inversión privada en los próximos meses, al tiempo que producirá un leve aumento de la tasas de interés de más largo plazo, de los créditos hipotecarios, si bien sustantivamente más altos que a inicios de la década.
Héctor Gutiérrez, economista y académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB), explica que la contracción moderada en los créditos de consumo afectaría las compras de bienes durables como productos para el hogar, viajes, viviendas y automóviles nuevos. En tanto que otro efecto se producirá en los endeudados a tasa variable, que incluye las compras con tarjeta de crédito. “Muchos sentirán que sus ingresos no han aumentado y que sus gastos sí: un desagradable apretón de cinturón o dientes, como quiera llamarse”, dice.
Es así que René Sanjinés, docente de la misma casa de estudios, advierte que aunque las tasas de interés están más altas, sigue siendo conveniente consolidar todas las deudas en una sola a través de un crédito de consumo, para refinanciar a un plazo mayor y acceder a un interés menor.
Ahora, si por fuerza mayor hay que solicitar un préstamo, sugiere que quienes tienen sueldos bajos y un perfil de riesgo pueden optar a financieras y bancos nichos, como los de las casas comerciales, pese a que sus condiciones son menos favorables. Si se tiene la posibilidad de elegir, lo mejor es cotizar en los bancos y buscar la tasa de interés más conveniente.
GASTO PÚBLICO
No hay que olvidar, según Gómez, que una tasa de política monetaria en torno a 7% es contractiva y de emergencia. Recuerda que desde el año 2000 se ha situado en torno a 4% y desde 1995, en torno a 5,5% en el país, por lo que comparando estas cifras, la economía chilena está pagando un alto costo en tasa de interés, producto de la incapacidad del Banco Central en reconocer el nuevo entorno inflacionario.
Tal como lo destacan distintos expertos, afirma que lo más importante es que se producirá un freno a la actividad económica y un freno al crecimiento del PIB, cuya variación para este año estará en torno al 4%.
“Pero este freno se justifica en la medida que la inflación no puede estar descontrolada, pues el instituto emisor debe recuperar credibilidad y situar los valores efectivos de la inflación en el rango meta y los niveles de expectativas en torno a la meta operacional”, enfatiza el académico.
En opinión de Gutiérrez, “ahora las miradas se trasladan a Hacienda para ver si finalmente colaborará con un reajuste en el gasto público moderado, al control de la inflación.

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