[Publicado, 24/07/2008, El Mercurio de Valparaíso] Periodista: Katia Hald
Nuevas proyecciones se abren en el mercado para bienes y servicios que compiten por captar la preferencia del consumidor. Con la inflación que golpea el bolsillo de los chilenos, las familias reorientan su presupuesto para satisfacer sus necesidades, especialmente si se trata de productos básicos.
A juicio del economista y académico de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), Marcos Gómez, cuando existe incertidumbre económica, en general las personas replantean sus conductas de consumo. Cambia el valor que le asignan a la relación precio-calidad de los productos, el lugar donde realizan compras, sus preferencias hacia ciertas marcas, la frecuencia y los volúmenes de lo que compran, como una forma de enfrentar las alzas de precios o de evitar el endeudamiento en la medida que aumenta la tasa de interés.
Los alimentos han sido los productos que más han elevado su valor en los últimos 12 meses, acumulando un incremento de 19,5% a nivel nacional. Pero como se trata de bienes imprescindibles para el consumidor, ahora es más atractivo comprar en las ferias libres, donde los precios de las frutas y verduras son un 40% más bajos que en los supermercados.
Gómez afirma que también resulta una alternativa comprar los productos de marcas propias de los supermercados que permiten satisfacer las mismas necesidades (si bien con una calidad distinta) pero pagando entre un 10% y 20% menos que al adquirir un bien de una marca tradicional.
Juan Ramírez, académico de la Escuela de Contador Auditor de la Universidad Andrés Bello (UNAB), explica que este cambio de las preferencias se genera porque la gran mayoría de las familias está sujeta a una renta mensual que es fija y que generalmente sólo tiene cláusulas de reajustabilidad una vez al año, en virtud de la variación del IPC.
"La población tiende a consumir aquellos bienes y servicios de primera necesidad, postergando los que no considera en este aspecto, como por ejemplo la compra de viviendas o autos, y se sustituyen aquellos bienes más caros o en los cuales se debe endeudar, dado que el costo de hacerlo ha aumentado. Se compran bienes de menor precio, de marcas propias de grandes cadenas comerciales o simplemente se consume menos que antes", precisa Ramírez.
A juicio del economista y académico de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), Marcos Gómez, cuando existe incertidumbre económica, en general las personas replantean sus conductas de consumo. Cambia el valor que le asignan a la relación precio-calidad de los productos, el lugar donde realizan compras, sus preferencias hacia ciertas marcas, la frecuencia y los volúmenes de lo que compran, como una forma de enfrentar las alzas de precios o de evitar el endeudamiento en la medida que aumenta la tasa de interés.
Los alimentos han sido los productos que más han elevado su valor en los últimos 12 meses, acumulando un incremento de 19,5% a nivel nacional. Pero como se trata de bienes imprescindibles para el consumidor, ahora es más atractivo comprar en las ferias libres, donde los precios de las frutas y verduras son un 40% más bajos que en los supermercados.
Gómez afirma que también resulta una alternativa comprar los productos de marcas propias de los supermercados que permiten satisfacer las mismas necesidades (si bien con una calidad distinta) pero pagando entre un 10% y 20% menos que al adquirir un bien de una marca tradicional.
Juan Ramírez, académico de la Escuela de Contador Auditor de la Universidad Andrés Bello (UNAB), explica que este cambio de las preferencias se genera porque la gran mayoría de las familias está sujeta a una renta mensual que es fija y que generalmente sólo tiene cláusulas de reajustabilidad una vez al año, en virtud de la variación del IPC.
"La población tiende a consumir aquellos bienes y servicios de primera necesidad, postergando los que no considera en este aspecto, como por ejemplo la compra de viviendas o autos, y se sustituyen aquellos bienes más caros o en los cuales se debe endeudar, dado que el costo de hacerlo ha aumentado. Se compran bienes de menor precio, de marcas propias de grandes cadenas comerciales o simplemente se consume menos que antes", precisa Ramírez.

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